Web TV I: A la "tele" le gusta la Red

Escrito por José Antonio Rodríguez en Opinión de Internet el 10 de abril de 2008
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Según apuntaba el último estudio (finales de 2006) sobre Internet que se preparó para la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, en sus siglas en inglés), el tiempo que pasamos delante del ordenador es superior o muy superior a nuestro consumo de televisión. Sólo los mayores de 55 años son aún menos asiduos a los medios digitales, aunque también en este sector se está viendo una evolución hacia seguir la tendencia. Es decir, que cada vez vemos menos la televisión para dedicarle más horas a Internet.

No obstante, el hecho de estar delante del ordenador no significa que sólo estemos navegando o usando un servicio de mensajería instantánea. A menudo seguimos viendo, en segundo plano, alguna cosa que substituye a la televisión. Mantenemos algunos hábitos de lo que vemos, y entre ellos cabe destacar la afición por la series de ficción. Hasta ahora su visionado se limitaba a las emisiones (y reemisiones) por televisión y, más recientemente, a su edición en DVD para el consumo doméstico. Hoy en día no hay teleserie, miniserie o culebrón que no podamos encontrar a la venta en ediciones a menudo ampliadas y con contenidos inéditos, para deleite de aficionados y televidentes que se hayan perdido las emisiones en abierto.

A todo éste fenómeno debemos añadirle otro nada despreciable, que es la descarga de contenidos a través de redes de intercambio de archivos tales como el P2P.

Así como pasó primero (y sigue pasando) con la música, cada vez consumimos más series de ficción y más horas de televisión, solo que de una manera distinta. Cambiamos de pantalla, pero no de contenidos.

Para poder contrarrestar los efectos que este cambio de hábito produce en las televisiones (bajada de la audiencia y, por lo tanto, de la inversión publicitaria…), muchos han sido los intentos de acercar las cadenas a la red y de movilizar a los espectadores de vuelta a la “caja tonta”.

Entre los más destacados, encontramos las posibilidades de interacción en el contenido de algunos programas (cástings online, envío de preguntas a un político, elección de capítulos a emitir…) o el caso del programa ‘Muchachada Nui’ de La 2 de RTVE, que hizo una campaña expresa a sus espectadores en YouTube.

La mayoría de cadenas, no obstante, han optado por colgar en la red parte o la totalidad del contenido emitido en antena. En el caso de TVC, la televisión pública catalana, se ofrecen servicios como el acceso en directo a sus seis canales vía streaming, con todas las emisiones casi siempre disponibles. También dispone del servicio 3alacarta, que es un archivo de los programas emitidos por la cadena. El servicio es de pago mediante suscripción (7€ al mes) o a través de un SMS Premium desde el teléfono móvil, aunque algunos contenidos son de acceso gratuito porque incluyen publicidad. El último de los servicios que ha puesto a disposición la cadena catalana se llama tv3minuts, y es un servicio de podcasts que incluye los resúmenes de los principales programas. En la web o a través de una suscripción gratuita se pueden descargar pequeñas piezas que condensan, en aproximadamente tres minutos, un programa de humor, un capítulo de una serie o un boletín informativo, y que se pueden descargar en el ordenador, el teléfono móvil o en cualquier dispositivo MP4. Otras televisiones autonómicas españolas como Canal Sur o Euskal Telebista también ofrecen, desde sus páginas web, algunos contenidos similares.

En lo que a televisiones generalistas se refiere, las páginas web son principalmente un lugar de encuentro para consultar y ampliar información sobre la cadena o algún programa en concreto. Desde hace algún tiempo, también se incluyen pequeños fragmentos de vídeo para ilustrar y hacer más atractivos los sitios web.

Pero eso parece que no ha sido suficiente, porque desde hace relativamente poco las televisiones han dado un paso más, y han procurado volcar más sus emisiones a la red: sobretodo con canales propios en YouTube, como los de Antena 3 o RTVE. Allí se concentran horas de vídeo pero también una gran comunidad que puede suscribirse a los vídeos y, lo que es más importante, valorarlos y opinar sobre ellos. Con eso las cadenas pretenden conseguir captar y fidelizar a los espectadores, y a la vez tomar el pulso a lo que éstos opinan sobre el producto que emiten.

Entre las cadenas españolas sólo tres de ellas disponen de un canal oficial en YouTube, aunque se puedan encontrar vídeos de cualquiera, pese a que a menudo infringen los derechos de copyright y la política de YouTube.

Entre las cadenas españolas, el canal de Televisión Española en "el tubo" es el más nuevo (finales de marzo de 2006) pero a la vez el más valorado (por el sistema de galardones), el que tiene más vídeos disponibles y el que tiene más vídeos vistos. Antena 3 tiene mayor número de reproducciones de su canal y el número más alto de suscriptores. El de Cuatro es el de más antigua creación (noviembre de 2005), y ofrece contenidos muy similares a los de su competencia: noticias breves, anuncios de próximas emisiones y fragmentos de sus programas estrella.

Por primera vez éste año, y de cara a las elecciones generales, algunas cadenas de televisión también hicieron campaña en la red. Youtube jugó un papel importante, tanto en el proyecto de Antena 3 como el de RTVE. Al igual que en la campaña de las primarias de Estados Unidos, en nuestro país también se ha usado Internet para ofrecer fragmentos de informaciones políticas y entrevistas, y también para brindar la oportunidad de que un espectador se grabara y enviara su pregunta a los candidatos. Cuatro y La Sexta hicieron lo propio, pero fuera de “el tubo”.

Pero volvamos a los intentos de las televisiones por ganar espectadores en Internet. Entre las campañas cibernéticas más modernas encontramos iniciativas como las de Antena 3 o Cuatro, que han ofrecido series de ficción de producción propia (El Internado, Los hombres de Paco, Cuestión de sexo…) en toda su extensión y de forma gratuita en sus respectivos sitios. El objetivo es claro: si el espectador se ha perdido algún capítulo o se ha “enganchado” tarde al programa, puede consultar lo que no ha visto en Internet, y se consigue a un fiel televidente para el resto de emisiones. Además, claro está, se consigue mejorar la imagen que tenemos de la cadena de televisión. Y no nos engañemos: todas las páginas web de las cadenas tienen publicidad, a menudo propia y de terceras empresas, y eso supone algún dinero en tráfico de visitas que seguramente también tienen en cuenta.

Las últimas iniciativas para potenciar el tráfico y la fidelidad en sus sitios web son, por ejemplo, la puesta a disposición de preestrenos (la posibilidad de ver un capítulo antes en Internet que en la tele) o el registro en una comunidad de espectadores. Blogs, foros de discusión… cualquier herramienta es buena para fomentar la conversación y, por encima de todo, recibir cuanta más retroalimentación mejor. Es esa línea se encuentran las campañas TuClip (Antena 3) y Yo, cámara (Telecinco), donde es el propio usuario el que sube un vídeo a la web que pueda ser emitido por televisión, o se presenta a un cásting virtual desde casa con una webcam. Y entonces es la comunidad la que vota, y la cadena la que gana.

Sea como sea, lo que está claro es que “la caja tonta” no va dejarse ganar terreno por Internet, y ha sido uno de los sectores que ha entendido (aunque de aquellas maneras) lo de “si no puedes con tu enemigo, únete a él”.

Y así, aunque a regañadientes, vemos que a la “tele” le gusta la red.

Próximamente veremos si a la red le gusta la tele. 

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Comentarios.

Avatar de Carlos Fenollosa

Por Carlos Fenollosa hace 1 mes

Un artículo fantástico.

Me gustaría añadir, no obstante, que una de las principales ventajas de la Red es poder ver los contenidos bajo demanda y sin publicidad. Desde hace varios años, me bajo de la red las películas y series que me gustan, y las veo a la hora que me apetece.

Recientemente, coincidió que echaban por la tele una película que tenía ganas de ver, y pensé que era más cómodo verla en directo y en una pantalla grande que en el portátil, ¡ay de mi! La película de dos horas y media empezó a las diez de la noche, y a las doce y media de la madrugada me fui a dormir con la peli a medias para poder levantarme el día siguiente a las 6. ¿Conclusión? Tuve que bajarme igualmente la película de internet para poder ver el final.

La televisión en directo tiene dos problemas, que se acomulan: los horarios orientados hacia la noche y la abusiva publicidad. Hasta que no tomen cartas en el asundo, seguiré viendo los contenidos a mi manera. ¿O es que creen que la gente normal puede acostarse más allá de la una para ver una película?

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